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Colaborando con Jehová

Cuando se trata de que nuestra alma sea limpiada y hecha nueva, podemos estar esperando ociosamente, esperando que el Señor chasquee Sus dedos y elimine todo el pecado en nuestra vida, como un hada madrina. En el opuesto extremo de la escala, podemos estar tratando de hacer todo lo que esté en nuestro poder para vencer, sin la ayuda del Señor. Ninguno de los dos extremos está bien. Dios quiere que colaboremos con Él en el proceso de purificar nuestra alma. Este concepto no carece de gran sabiduría; cuando colaboramos con el Señor, podemos ayudar a otros a vencer porque hemos aprendido el proceso y entendemos la mente de Dios. Esto es tal como Pablo dijo,

“tenemos la mente de Cristo”

(1 Corintios2:16).

Sin la semilla apostólica, nada de la superación es posible. Toda la iglesia primitiva (antes del 325 d.C.) entendía el principio de colaborar con el Señor.

Al igual que tenemos compañeros de trabajo, aquellos con los que trabajamos (especialmente en el mismo trabajo o proyecto que nosotros), todos debemos tener la misma mente y comprensión para hacer el trabajo juntos, de lo contrario, será un caos. Lo mismo ocurre con Dios. Él quiere que entendamos Sus formas de hacer Su obra en nosotros primero, y luego en los demás. Tal como enseñó Jesús, no todos los que lo llaman “Señor” entrarán en el reino de los cielos; solo aquellos que hacen la voluntad del Padre (Mateo 7:21). Tienes que conocer la voluntad de Dios para poder hacerlo. Por eso Dios quiere que colaboremos con Él. La obra de Dios no es solo atender las necesidades de Su pueblo como el hambre y el refugio físico, se trata de regenerar las almas de nuevo a la imagen de Cristo y ser transformadas de adentro hacia afuera, como dijo Pablo,

“Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”

(Romanos 12:2).

El modelo de Dios es siempre que Sus santos colaboren con Él. Al igual que el relato en Génesis, donde Dios instruyó a Adán y Eva,

“Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra,” (Génesis 1:28).

Dios no solo estaba diciendo “tener muchos hijos y poblar la tierra”. La tierra es símbolo de nuestra alma, como está escrito,

“Entonces JEHOVÁ Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7 RVR1960).

Dios quería enseñar a Adán y Eva cómo transformar su alma y tener dominio sobre su naturaleza bestial, por trabajar conjuntamente con el Señor. Esta es otra imagen del trabajo conjunto con el Señor. Del mismo modo, con Noé y el arca, Dios le dio a Noé las medidas exactas del arca e instrucciones sobre cómo hacerla (Génesis 6:14-16), pero Noé tuvo que construirla. Una vez que Noé fue fiel y terminó el arca, Dios cerró la puerta. Esta es otra imagen del trabajo conjunto con el Señor.

El Apóstol Pablo, dirigiéndose a la iglesia de Corinto, se refiere a sí mismo como una persona que trabaja conjunto con Dios, o compañero de trabajo con Dios (1 Corintios 3:9). Las otras referencias en el Nuevo Testamento de  trabajar conjunto  tiene que ver todo con  los hombres apostólicos, (Romanos 16:3, Filipenses 4:3, Colosenses 4:11, 3 Juan 1:8).

Esto significa que si no estamos trabajando conjunto con el Señor, con la simiente apostólica, estamos trabajando en vano. Pablo escribió a los Gálatas que él trabajó en dolores de parto hasta que Cristo fuese formado en ellos (Gálatas 4:19). Él estaba diciendo como un apóstol que tenía la gracia de Dios, o la revelación de la Palabra (Efesios 3: 3) habiéndose hecho realidad para Él, era su trabajo formar a Cristo en sus almas. Estamos llamados a hacer lo mismo.

Veamos lo que los padres de la iglesia primitiva dicen acerca del trabajar conjunto con el Señor. Clemente de Alejandría que enseñó en la Escuela Catequética de Alejandría en el siglo II, escribió lo siguiente:

“Un hombre solo trabajando y esforzándose para liberarse de la pasión no logra nada. Pero si él claramente se muestra muy deseoso y serio acerca de esto, lo logra mediante la adición del poder de Dios. Porque Dios conspira con las almas dispuestas. Pero si abandonan su afán, el Espíritu que es otorgado por Dios también es restringido. Porque salvar al que no quiere es la parte de uno que ejerce compulsión. Pero salvar al que está dispuesto es el de uno que muestra gracia.” (1)

Así como todos los apóstoles y toda la Iglesia primitiva creyeron y trabajaron por ello, Clemente está diciendo que tenemos que esforzarnos para estar libres del pecado en nosotros, pero, si lo estamos haciendo en nuestras propias fuerzas, no tendremos éxito. Es solo a través del poder de Dios que podemos ser liberados. Clemente está diciendo que Dios trabaja con corazones dispuestos, y nuestro deseo y nuestra pasión para eliminar el pecado en nuestra alma es lo que mueve el corazón de Dios para trabajar conjunto con nosotros en nuestro proceso.

Orígenes, un prolífico Padre de la Iglesia Primitiva y alumno de Clemente de Alejandría escribió:

“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican. Si el Señor no guarda la ciudad, el centinela vela en vano.” No se dice que esto nos persuada contra la construcción. Tampoco nos enseña a no vigilar para proteger la ciudad de nuestra alma. Más bien, muestra que lo que se construye sin Dios (y por lo tanto no recibe Su protección) se construye en vano. Si tuviéramos que decir que tal edificio no es la obra del constructor, sino de Dios.. estaríamos en lo correcto. Sin embargo, se entiende que también se había hecho algo por medio humanos. Sin embargo, el beneficio se refiere con gratitud a Dios, quien lo llevó a cabo. El deseo humano no es suficiente para alcanzar el fin. Del mismo modo, la carrera de aquellos que son (por así decirlo) atletas no les permite ganar el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Porque estas cosas se logran solo con la ayuda de Dios. Por lo tanto, se dice acertadamente que “no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que muestra misericordia.” (2)

Orígenes está diciendo que todo lo que se hace para la gloria de Dios debe hacerse a través de un trabajo conjunto con el Señor; es decir, entendemos la mente de Dios y conocemos Su corazón, y trabajamos con Dios, o de lo contrario es visto como vano por Dios y Él no lo honra. A menudo podemos pensar que estamos haciendo el bien para el Señor, pero Él no está en ello porque está siendo hecho por nuestra propia fuerza y sabiduría. Orígenes no se refiere a construir una casa física. Somos la casa o templo de Dios, como dice Pablo, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:19 RVR1960). Orígenes se refiere a nosotros regenerando nuestra alma. Él está diciendo que solo con la ayuda de Dios es posible que esto suceda, pero tenemos que estar dispuestos a trabajar con el Señor y debemos mostrarle al Señor un ferviente deseo de cambiar. En la misericordia de Dios, Él nos ayudará a ser transformados. Estos somos nosotros trabajando conjuntos con el Señor. Cuando estamos dispuestos a poner manos  a la obra, Dios nos otorgará Su poder para ser cambiados.

¿Qué mayor honor hay que trabajar conjunto con el Señor? ¿Quién no querría trabajar con Dios para restaurar su alma y luego tener la capacidad de restaurar a otros? Nos hacemos libres y, en el proceso, entendemos la sabiduría y la mente de Cristo para impartir eso a los demás. Esta es una temporada de Dios otorgando sabiduría a Su pueblo en un grado como nunca antes, a aquellos santos que están dispuestos a trabajar conjunto con Él incluso a través de los tiempos difíciles. Seamos alentados a continuar trabajando con el Señor, porque como hemos leído anteriormente, es solo a través de nuestro corazón y deseo que Dios nos otorga el poder de cambiar.

REFERENCIA:

1. Clemente de Alejandría, Hombre Rico, Cap XXI [Énfasis añadido]

2. Origen, De Principiis, Libro 3, Cap.18 [Énfasis añadido]



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