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Esperanza y Desesperación

Cuando estaba creciendo, escuché este versículo, tal vez tú también lo hayas escuchado:

“La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.”

(Proverbios 13:12 RVR1960).

¿Qué significa exactamente este versículo? Creo que hay muchas enfermedades en los corazones de la gente hoy en día.

Creo que todos estarían de acuerdo en que la forma en que vivíamos antes ha cambiado drásticamente desde mediados de marzo, con la llegada del virus llamado Covid-19. Todo cambió literalmente de la noche a la mañana, de ser libres para ir de compras, a trabajar, a las escuelas, etc. Pasamos de poder hacer lo que necesitábamos hacer, a ahora no poder dejar nuestros hogares a menos que sea por causa de alguna emergencia o para comprar cosas como gasolina, comida, o buscar atención médica, entre otras. Al entrar en las tiendas de abarrotes, nos encontramos con los estantes literalmente vacíos por causa del miedo que se apoderó de la gente de nuestro país, quienes se alocaron y apresuradamente corrieron para obtener suministros. Los niños ahora también estan viviendo algo tan inesperado siendo forzados a adaptarse para ser escolarizados en sus hogares. No podrán verse con sus amigos en persona para poder pasar el rato en el comedor de la escuela, ni tampoco practicar deportes,  o llevar a cabo otras actividades. El mundo que los niños conocían, dejó de existir.

Muchos puestos de trabajo dejaron de existir también y la gente se ha tenido que enfrentar a dificultades financieras, tratando de pagar el alquiler de su apartamento, los pagos de la hipoteca de la casa, resultando en no poder comprar los alimentos necesarios  para el hogar. Las tiendas aún exigen el uso de mascarillas cubre bocas para permitirle a la clientela entrar a hacer sus compras. Nuestro mundo definitivamente se ha vuelto al revés. La gente está en un estado de desesperación. Muchos sienten que les han quitado el tapete de debajo de sus pies.

El alto nivel de ansiedad y la desesperanza que la gente está sintiendo, los ha dejado en un estado de entumecimiento. Es una enfermedad que ha entrado en sus almas. Cuando el cuerpo físico no se encuentra bien, el alma tampoco lo estará. El estrés disminuye las defensas de nuestro sistema inmunológico, lo cual puede debilitar nuestra capacidad para combatir los virus. Sabemos que primero se manifiesta lo natural y luego lo espiritual. Si nuestro cuerpo ha sido expuesto a riesgo, entonces nuestra alma también estará expuesta.

El estar afectado por alguna enfermedad tiene que ver con tener mala salud, ya sea de forma espiritual o siendo moralmente  corrupta [2].

¿Cómo es que se podría recuperar nuestra alma? En las Sagradas Escrituras, leemos lo siguiente:

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

(3 Juan 1:2 RVR1960)

¿Qué crees que quiso decir el apóstol Juan, cuando dijo que podríamos prosperar?

Prosperar significa ser fuertes o tener éxito.

Él estaba diciendo que cuando nuestra alma no está corrompida por una doctrina errónea, entonces ésta se encuentra en buena salud. ¿A qué se refiere con una “doctrina errónea”? Se refiere a falsas enseñanzas acerca de Jesús y no a las verdaderas enseñanzas, las cuales revelan un entendimiento mas profundo. Esa enseñanza verdadera, se asemeja a una semilla. Tiene una cáscara externa (que es el entendimiento carnal), pero lleva por dentro el germen (que es el entendimiento más profundo). Por lo tanto también se le compara con una migaja de pan porque así como el pan es bueno para el cuerpo, esta enseñanza es la verdad y esta verdad, es buena para el alma.

Hay gozo en el corazón y felicidad en el alma mientras se busca la verdad y no la corrupción. El buscar la verdad produce esperanza dentro de nosotros mientras buscamos entender lo que Jesús realmente nos está  tratando de comunicar. Cuando nuestros ojos espirituales se abren, dentro de nosotros comienza a haber una transformación. El cambio que está sucediendo es que nuestra alma se está sanando.

Orígenes, el padre de la Iglesia Primitiva, comparte en su escrito en el Tratado de Principios (De Principiis) en el libro 1, capítulo 1 que:

“Todos los que crean y esten seguros de que la gracia y la verdad fueron obtenidas a través de Jesucristo, y que conocen a Cristo como la verdad, en acuerdo a Su propia declaración,”

Yo Soy la verdad (Juan 14:6), proviene del conocimiento que incita a los hombres a una vida buena y feliz, la cual no proviene de ninguna otra fuente mas que de las mismas palabras y enseñanzas de Cristo.

Para estar bien en nuestra alma solamente necesitamos las palabras y enseñanzas mismas de Jesús y punto.  Yo diría que el mundo de hoy no sabe en dónde encontrar esperanza. Están demasiado ocupados en los asuntos de esta vida, poniendo su atención en la sabiduría del hombre, buscando una solución a los problemas que enfrentamos para arreglarlos. ¿Acaso se dirigen a Aquel quien nos conoce mejor que a nosotros mismos?

El mundo necesita esperanza, pero ¿sabrán realmente dónde encontrarla?  Prestemos atención más de cerca y veamos si podemos tener una comprensión más profunda de Proverbios 13:12.

La palabra “esperanza” significa: anticipar algo con un profundo deseo, querer que algo suceda o que ese algo sea verdad,

y la palabra “diferir” significa: retener o aplazar hasta un cierto tiempo [2].

Ahora, observemos las mismas palabras en hebreo. ¿Por qué en hebreo? El idioma hebreo es el lenguaje que Jesús hablaba. Él era judío y por eso es importante que obtengamos la interpretación correcta de las escrituras.

La palabra “esperanza” en hebreo es la palabra to-kheh’-leth y significa expectativa. Proviene de la raíz primitiva yaw-chal’ que significa: esperar, ser paciente, confiar, sufrir.

“Diferir” es la palabra maw-shak’ que significa: dibujar, sembrar, sonar, prolongar, desarrollar, marchar, quitar, retrasar, dispersar, estirar.

Por lo tanto, se puede ver claramente que hay una diferencia al usar el entendimiento hebreo.

Continuemos:

la palabra ”razón” se refiere a sentimientos, a la voluntad y al intelecto. La palabra ”enfermo” se refiere a: ser débil, a estar afligido, o haber sido herido. La palabra ”desear” es: un anhelo, un deleite. La palabra ”árbol”: representa a un carpintero, la vara, o el estar firme. La palabra ”vida” significa: vivo, revivir, nutrir [2].

Al leer con una comprensión más profunda de Proverbios 13:12, podríamos leerlo así: la expectativa prolongada y extendida hace que nuestra voluntad y nuestro intelecto se aflijan, se entristezcan y se lastimen, pero cuando el deleite que anhelamos proviene del maestro Jesús, reaviva y nutre nuestra alma, dándonos vida en Él y entonces nos convertimos en ese árbol de la vida que dará fruto.

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. 2 En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:1-2 RVR1960)

¿1Por qué estamos siendo comparados con  árboles?

Porque Jesús dice, 

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto…Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”

(Juan 15:1-2,5)

Jesús está diciendo que debemos llegar a ser como un árbol, esa rama que permanece en Él y que da fruto. Los doce frutos del Espíritu son: amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio, rectitud, verdad y alabanza. Se encuentran en Gálatas 5:22, Efesios 5; 9 y Hebreos 13:15.

Estos frutos son el carácter y la función de Jesús que el Espíritu Santo quiere impartirnos para que podamos llegar a ser como Jesús y así poder traer sanidad. Cuando poseemos estos frutos entonces caminamos en el gozo y hay esperanza para nosotros mientras estamos siendo transformados. Y así nos deleitamos en lo que está sucediendo mientras nos convertimos en esa esperanza de gloria, quien es Cristo dentro de nosotros.

Dios [en su plan eterno] eligió darles a conocer cuán grandes son para los gentiles las riquezas de la gloria de este misterio, el cual es Cristo dentro de ustedes y entre ustedes, la esperanza y garantía de [obtener] la gloria (Colosenses 1: 27).

El versículo siguiente inmediatamente concuerda con la interpretación anterior: El que  menosprecia la palabra y el consejo [de Dios] trae destrucción sobre sí mismo, Pero el que  tema [reverentemente] y respete el mandamiento [de Dios] será recompensado (Proverbios 13:13). ¡Aleluya, estas son buenas noticias!

Hoy en día, la gente a perdido la esperanza en gran manera y necesita recobrarla. Debido a la llegada del virus Covid-19, pareciera como si el miedo y la separación estuviesen prevaleciendo en nuestra nación. No nos podemos confiar de lo que informan los medios de comunicación porque debido a sus planes ocultos, solamente publican lo que les conviene que la gente sepa y así hacer cambiar su forma de pensar. ¿Existe verdaderamente alguna noticia que no sea falsa? ¿que no mienta? Si la verdad es comunicada a través de otra fuente confiable, los noticieros no la mencionan. El plan de los gobiernos a nivel mundial es el mantener a la gente con miedo, en desesperación y sin esperanza. Estar en medio del caos, te hace perder tu enfoque  como el hombre en el versículo que dice que es inestable en todos sus caminos.

… siendo un hombre de doble ánimo, inestable e impaciente en todos sus caminos [en todo lo que piensa, siente o decide]

(Santiago 1: 8).

¿Por qué? ¿Por qué has permitido que se eliminen las enseñanzas de Jesús que te habrían dado esperanza o expectativa?

Ahora que tenemos una comprensión más profunda acerca de la esperanza y, hemos dado por entendido los fundamentos, vamos a indagar mas para encontrar el significado profundo de la palabra “desesperación”.

Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. !Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!  

(1 Corintios 4:8).

La palabra “desesperación” aquí significa: totalmente perdida; con desánimo (en un estado de ánimo bajo), perder la esperanza o la confianza [2].

Cuando caemos en la desesperanza estamos perdidos. Dejamos de confiar  en la credibilidad de la Palabra del Señor porque estamos siendo guiados por nuestra manera de pensar carnal y no por el Espíritu Santo del Padre. Cuando el Espíritu del Padre no te guía, entonces caes en un estado de desánimo, de desesperanza, que trae enfermedad a tu alma. ¿Por qué? Porque tu doctrina esta corrompida.

Orígenes continúa en su libro, el Tratado de Principios (De-Principiis) libro 1, capítulo 1, diciendo:

“Entonces, finalmente vemos que las Escrituras fueron escritas por el Espíritu de Dios, y que tienen un significado no solo lo que es evidente a primera vista, sino también otro, que se escapa de la atención de la mayoría. Pues aquellas (palabras) que están escritas son las figuras de ciertos misterios, y las imágenes de las cosas divinas. Acerca de las cuales hay una opinión en toda la Iglesia, que menciona que toda la ley es realmente espiritual, pero que el significado espiritual, que la ley expresa, no es dada a conocer a todos, sino solamente a  aquellos a los que la gracia del Espíritu Santo se les otorga en la palabra de sabiduría y conocimiento.”

Para poder adentrarnos en la esperanza, debemos tener la comprensión correcta de las palabras de Jesús.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

(Hebreos 4:12 RVR1960)

La palabra atravesará nuestra alma y penetrará nuestro cuerpo exponiendo lo que se encuentre en nuestros corazones. Al cambiar nuestros pensamientos y acciones y al alinearnos con la voluntad del Padre, caminaremos con esperanza y no con desesperación, tendremos gozo y no tristeza, venceremos y no seremos derrotados, seremos sanados en nuestra alma y andaremos en salud y no en muerte.

La elección es nuestra… ¿la esperanza o la desesperación? ¿Qué elegirás?

Referencias:

1. Todas las referencias de las Escrituras provienen de la versión RVR 1960 o la versión bíblica amplificada en Ingles (AMP).

2. El diccionario Merriam Webster



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