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Exoneración de Orígenes

Orígenes es uno de los padres más prolíficos de la iglesia primitiva y de los mas controversiales de la iglesia en todo el cristianismo. Su influencia y contribución al cuerpo de Cristo son inmensamente primordiales, y el impacto que causó todavía se siente hasta el día de hoy. Su obra acerca de la Hexapla, que es una biblia que escribió en diferentes traducciones (la cual tardó 28 años en completarse), es un testimonio de su devota dedicación al estudio de las Escrituras Divinas. Es considerado el “padre de la homilía”, “el padre de la crítica textual” y es el primer geógrafo bíblico. Escribió más de 6.000 obras y ha influído enormemente en algunos de los santos más prominentes del cristianismo. Inclusive, con todo lo que contribuyó desinteresadamente al cuerpo de Cristo, sus obras parecen ser pasadas por alto, debido a controversias que en realidad, surgieron a manos de herejes y de quienes lo envidiaban.

La primera oposición en contra de Orígenes provino de su propio obispo, Demetrio de Alejandría. A la edad de 18 años, Orígenes comenzó a enseñar a los catecúmenos en Alejandría, uno de los institutos cristianos más prestigiosos de su época. En sus primeros años, Orígenes tomó la escritura Mateo 19:12: “se hicieron eunucos para el Reino” de una manera demasiado literal y se castró a sí mismo. Al hacerlo, también silenciaría a los incrédulos quienes podrían suponer que tuviese otros motivos al estudiar la Palabra Divina con  mujeres. Orígenes trató de mantenerlo en silencio, sin embargo su obispo Demetrio, lo elogió por ello. Este acto creó fama para Orígenes que terminó siendo un obstáculo para Demetrio. Demetrio elogió a Orígenes, y al darse cuenta de que se estaba volviendo más famoso que él, comenzó a calumniar a Orígenes y consideró lo sucedido como un acto tonto. Sin embargo, nadie más compartía el mismo sentimiento que Demetrio, porque los obispos de Palestina y Cesarea aplaudieron a Orígenes por su compromiso con la santidad. [1]

Ninguno de los problemas que Demetrio tuvo con Orígenes tenía que ver con su exégesis (interpretación) de las Escrituras. La extraordinaria exégesis de Orígenes de la Divina Escritura no tenía paralelo. En realidad si hubieran descubierto a Orígenes   enseñando cualquier doctrina herética fuera de la ortodoxia (creencia) de la iglesia y ajena a la tradición apostólica, él hubiera sido excomulgado de la iglesia, como le sucedió a Marción.

A medida que continuemos, veremos un patrón de personas quienes en algún momento amaron y respetaron  a Orígenes, y después  se volvieron contra él. 
Anteriormente, leímos que la primera controversia no tenía nada que ver con lo que Orígenes estaba enseñando. Si Orígenes realmente se hubiera salido de la ortodoxia de la iglesia y hubiera enseñado fuera de las tradiciones apostólicas, la iglesia lo hubiera condenado . Vemos ejemplos de la iglesia mostrando una gran desaprobación de aquellos que una vez fueron parte del cuerpo, pero se apartaron de la verdad siguiendo una opinión extraña. El primer ejemplo lo encontramos en la Biblia. En el libro del Apocalipsis, leemos acerca de los Nicolaítas y cómo Cristo desprecia sus obras y enseñanzas (Apocalipsis 2:6-15). El punto interesante es que los Nicolaítas eran una facción de personas que siguieron las enseñanzas de Nicolás, quien fué un diácono anteriormente ordenado por los apóstoles en Hechos 6:5. Ireneo habla de ellos en su libro “Contra herejías”:

“Juan, el discípulo del Señor, predica esta fe, y busca, mediante el anuncio del Evangelio, eliminar ese error que por medio de Cerinthus había sido difundido entre los hombres, y mucho tiempo antes por aquellos llamados Nicolaítas, que son un desplazamiento de ese falsamente llamado ‘conocimiento’, para confundirlos” [2]

Hipólito también menciona las herejías de Nicolás:

“Pero Nicolás ha sido la causa de la propagación de estos hombres malvados. Él, como uno de los siete (que fueron elegidos) para el diaconado, fue nombrado por los Apóstoles. Pero Nicolás se apartó de la doctrina correcta y tenía la costumbre de inculcar la indiferencia tanto de la vida como de la comida. Y cuando los discípulos (de Nicolás) continuaron ofreciendo insultos al Espíritu Santo, Juan los reprendió en el Apocalipsis llamándolos fornicadores y comedores de cosas ofrecidas a los ídolos. (Apocalipsis 2:6)” [3]

También tenemos de entre los padres  Ante Nicenos a uno que cayó del camino de la verdad, siguiendo una doctrina extraña como lo hizo Nicolás. Novacio fue un presbítero muy respetado en Roma en 250 A.D. hasta el momento de su excomunicación de la iglesia.  He aquí algunos puntos de vista de los primeros padres de la iglesia acerca de Novacio:

“Porque en efecto no debe concernirle  a la majestad o a la dignidad de la Iglesia, el preocuparse por lo que la audacia de los herejes y los cismáticos pueda intentar entre sí. Pues también se dice del partido de  Novacio   que ahora han hecho de Máximo el presbítero (quien más tarde fue enviado como embajador de Novacio, y quien fue rechazado de la comunión con nosotros) su falso obispo en aquel lugar; y, sin embargo, yo no les había escrito sobre esto puesto que todas estas cosas son ignoradas por nosotros; y recientemente yo les había enviado los nombres de los obispos ahí nombrados, quienes con entera y sana disciplina gobiernan a los hermanos en la Iglesia.” [4]

Cipriano escribió a Cornelio, para advertirle sobre las herejías de Novacio porque Novacio dividió la unidad de la iglesia con sus doctrinas heréticas. Cipriano inclusive estableció una ordenación sacerdotal que él mismo empujó a esa posición. Cipriano procedió a dar una lista de obispos que fueron aprobados por la iglesia.

La iglesia era muy protectora  para preservar la verdad en el cuerpo de Cristo porque era la predicación de la misma verdad,  la sustancia de la unidad y cualquiera que destruyera esa unidad sería excomulgado de la iglesia.

“Porque rechazamos con razón a Novacio, que ha dividido la Iglesia, y ha alejado a algunos de los hermanos a la impiedad y a las blasfemias; que ha traído al mundo una doctrina muy impía concerniente a Dios, y ha calumniado a nuestro misericordioso Señor Jesucristo como si no fuera misericordioso; y además de todas estas cosas, sostiene el nivel sagrado  como si no tuviese efecto, y lo rechaza, y anula la fe y la confesión, que  pone antes del bautismo, y aleja así completamente al Espíritu Santo de ellos, y aún si existe alguna esperanza de que Él permanezca en ellos o de que regrese a ellos.” [5]

Quiero citar algunos pasajes de los padres  Ante Nicenos acerca de la gravedad de la enseñanza de la herejía en el cuerpo de Cristo. Un hereje era considerado un enemigo de la iglesia debido al cisma que destruiría su unidad. Entonces, si Orígenes hubiera sido verdaderamente culpable de enseñar doctrinas heréticas, hubiera recibido el mismo juicio que recibieron Novacio y Nicolás y hubiera sido tratado de la misma manera. Sin embargo, vemos lo contrario, ya que Orígenes fue un presbítero elogiado cuya famosa autoridad de interpretar las Escrituras proféticas estableció un patrón que influyó en otros santos reconocidos.

Orígenes fue un presbítero elogiado cuya famosa autoridad de interpretar las Escrituras proféticas estableció un patrón que influyó en otros santos reconocidos.

Algunos de estos santos incluyen los siguientes: San Pánfilo, Eusebio de Cesarea, Santa Hilaria, Dídimas, San Ambrosio, Rufino, San Gregorio Nazianso y San Juan Crisóstomo. San Jerónimo dijo que después de los 12 apóstoles, Orígenes era el mejor maestro. [6] Lo que es sorprendente es cómo Jerónimo cambió más tarde su sentir acerca de Orígenes, lo cual fue  un prejuicio sin fundamento. Voy a exponer acerca de eso más delante.

Otra razón por la cual Orígenes fue propenso al ataque, fue por que se encontró que su estilo de escritura a veces era contradictorio. Algunos se han reusado a leer a Orígenes y a otros padres Ante Nicenos porque, ante las perspectivas contaminadas de los lectores, estos escritores parecen contradecirse a sí mismos, comprobando ser extemporáneos de acuerdo a su propio conocimiento. Sin embargo, vemos en las propias Escrituras las mismas “contradicciones”, al menos así es ante los incultos y ante los inexpertos (2 Pedro 3:16).

San Clemente, Clemente de Alejandría y Dionisio de Alejandría fueron otros padres Ante Nicenos que también fueron acusados. No fueron los únicos que parecían tener esta misma controversia. El apóstol Pablo e inclusive el Señor mismo parecieran contradecirse a sí mismos. En Ezequiel 20:20-21, el Señor dice que Sus estatutos son buenos y santos. Sin embargo, en el versículo 25 Él dice: “Por lo tanto, también los entregué a estatutos que no eran buenos”, así que de esto ¿podría alguien ser tan absurdo para pensar que el Creador del universo, el Señor mismo, se contradeciría a Sí mismo? El apóstol Pablo en 2 Corintios 3:7 se refiere a la Torá como el “ministerio de la muerte, escrito y grabado en piedras”, luego en Romanos 7:12, 14; dice “la Torá es santa, justa y buena, y es espiritual. Por lo tanto, si fueras a solicitar tu razón para no leer a Orígenes o a cualquier otro padre Ante Niceno, entonces en todo caso  tendrías que abstenerte de leer la Biblia.

Entonces, ahora esto plantea la siguiente pregunta: “¿cuáles son estas supuestas contradicciones?”

Entonces, ahora esto plantea la siguiente pregunta: “¿cuáles son estas supuestas contradicciones?” Esa es una buena pregunta. En primer lugar, el Señor no se contradice a Sí mismo ni tampoco  Sus siervos. Estas supuestas “contradicciones” en realidad están insinuando que hay un misterio oculto más profundo, detrás del velo de la letra (interpretación literal / histórica) de las Escrituras. En la Escritura anterior, de Ezequiel, El SEÑOR está hablando de la diferencia entre el espíritu de la Ley (Torá) y la letra muerta de la Ley. Es lo mismo que lo que Pablo escribe en sus epístolas. Justino Mártir dijo lo siguiente sobre este mismo tema:

“Pero no me atreveré a suponer o a decir tal cosa; y si se presentare una Escritura que aparente ser de ese tipo, y si hubiese un pretexto [para decir] que es contraria [a alguna otra], ya que estoy totalmente convencido de que ninguna Escritura contradice a otra, mejor admitiré que no entiendo lo que está registrado, y me esforzaré a persuadir a aquellos que imaginan que las Escrituras son contradictorias, a ser mejor dicho de mi misma opinión.” [7]

Entonces, lo que parece ser una contradicción es en realidad alusión a un misterio que espera ser revelado. Si tienes dificultades para entender los principios del estilo utilizado al registrar las Escrituras, entonces igualmente te sería difícil  entender los escritos de estos primeros padres de la iglesia quienes a veces escribieron de la misma manera. Estos hombres de Dios escondían perlas en sus propios escritos y solamente aquellos que eran verdaderamente espirituales podían entender lo que estaban diciendo místicamente.  Lo mismo sucedió con el Mesías. Para ayudar a comprender mejor el por qué ocultarían inclusive sus propios escritos, ten en cuenta lo que Pablo había dicho: “Si nuestro Evangelio está velado, está velado a los que están pereciendo”

(2 Corintios 4:3) y “Pero sus mentes estaban cegadas. Porque hasta hoy el mismo velo permanece sin levantar en la lectura del Antiguo Testamento porque el velo es quitado en Cristo” (2 Corintios_3:14). Según el apóstol Pablo, el Antiguo y el Nuevo Testamento están velados. Quiere decir que ¿Las Escrituras no se entienden fácilmente (correctamente) porque hay un velo sobre ellas? ¿Por qué ? Permitiré que Clemente de Alejandría lo explique:

“Pero como esta tradición no se publica sólo para aquel que percibe la magnificencia de la palabra; es necesario, por lo tanto, ocultar en un misterio la sabiduría hablada, que el Hijo de Dios enseñó. Ahora, por lo tanto, Isaías el profeta tiene su lengua purificada por el fuego, para que pueda ser capaz de contar la visión. Y debemos purificar no solo la lengua, sino también los oídos si intentamos participar de la verdad.

Tales fueron los impedimentos en el transcurso de mi escritura. Y aún ahora me temo, como se ha dicho anteriormente, “echar las perlas delante de los cerdos, no sea que las pisen bajo los pies, y se vuelvan y nos despedacen.” (Mateo 7:6) Porque es difícil exhibir las palabras verdaderamente puras y transparentes con respecto a la verdadera luz, a los oyentes cochinos sin entrenamiento. [8]

Al entender que este era el estilo de escritura de los padres Ante Nicenos, podemos ver por qué a menudo es difícil entender sus escritos. Entendieron la forma en que el mensaje debía ser predicado y velaron sus propios escritos. Solamente aquellos  sin entrenamiento en las cosas espirituales no podrán percibir estas palabras espirituales. No puedes acercarte al estudio de la iglesia primitiva como lo harías con algo académico. La Palabra de Dios, y los padres Ante Nicenos no son escritos académicos para ser estudiados. Deben ser leídos, impartidos y comprendidos por medio del Espíritu Santo.

La Palabra de Dios, y los padres Ante Nicenos no son escritos académicos para ser estudiados. Deben ser leídos, impartidos y comprendidos por medio del Espíritu Santo.

Ahora que hemos establecido el estilo de los escritos de los padres Ante Nicenos y cómo se malinterpretan los escritos de Orígenes, quiero presentar como prueba la declaración más controvertida y dañina al legado de Orígenes que se produjo por las artimañas de un hereje que astutamente trató de cambiar los escritos de Orígenes rociando herejías en sus escritos. Lo que es tan fascinante de esta ocurrencia es que Orígenes no fue la primera y única víctima de esta atrocidad. Otros santos, entre ellos el apóstol Pablo (2 Tesalonicenses 2:2) “para no ser pronto sacudido en la mente o turbado, ya sea por el espíritu o por la palabra o por la letra, como si fuera de nosotros,”) también sufrieron de este mismo tipo de ataque. Un monje llamado Rufino, en los siglos IV y V estaba traduciendo las obras de Orígenes del griego al latín. Él nos aporta una carta de Orígenes sobre los asuntos de que sus escritos estaban siendo corrompidos. [9] Si entiendes que en el   tiempo de Orígenes, había una gran cantidad de hombres espurios que escribían epístolas, e incluso evangelios que llevaban falsamente el nombre de uno de los apóstoles durante la época del siglo II y III en la que el canon del Nuevo Testamento aún no había sido nombrado oficialmente. [10]

Ireneo, en “Contra Herejías”, no solamente vino en contra de las doctrinas heréticas que se predicaban bajo la apariencia del cristianismo, si no también confirmó cuáles escritos del Nuevo Testamento fueron aceptados por la iglesia y cuáles no. Contrariamente a lo que muchos creyentes admiten hoy acerca de cuándo se formó el canon, o la suposición de que los apóstoles entregaron a la iglesia un canon del Nuevo Testamento; los padres  Ante Nicenos fueron los que lucharon por los verdaderos escritos de los Evangelios y las epístolas apostólicas. Tuvieron que discernir a través del Espíritu Santo y adherirse a las tradiciones apostólicas para descifrar los verdaderos escritos de los apóstoles y los verdaderos Evangelios. Lo que estaba sucediendo con el canon también estaba sucediendoles a los padres Ante Nicenos.

Orígenes escribió una carta a sus amigos en Alejandría explicando la controversia en la que se enfrenta al hereje que corrompió sus escritos. Una de las acusaciones más viles que vino contra Orígenes fue que él enseñó que el diablo podría ser salvo. Orígenes exclama que ni siquiera una persona loca admitiría tal cosa, que incluso Satanás pudiera ser salvo. Fue en el libro de Orígenes en el “Tratado de lo Principios” donde esta afirmación extravagante fue engañosamente inyectada. Aquí hay un extracto de la carta de Orígenes que Rufino tradujo:

“Presten atención a sí mismos cómo se niegan a marcar ese solemne mandamiento que dice: ‘Los rebeldes no heredarán el reino de Dios’, cuando declaren que sostengo que el padre de la maldad y de la perdición, y de aquellos que son expulsados del reino de Dios, es decir, el diablo, debe ser salvo, una cosa que ningún hombre puede decir inclusive si  haya abandonado sus sentidos y está manifiestamente loco. Sin embargo, no es de extrañar, creo, si mi enseñanza es falsificada por mis adversarios, y está corrompida y adulterada de la misma manera que han falsificado la epístola de Pablo, el Apóstol. Ciertos hombres, como sabemos, compilaron una falsa epístola bajo el nombre de Pablo, para poder perturbar a los Tesalonicenses como si el día del Señor estuviera cerca, y así seducirlos. Es a causa de esa falsa epístola que escribió estas palabras en la segunda epístola a los Tesalonicenses: ‘Os rogamos, hermanos, por la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestro recogimiento a Él; hasta el fin de que no seáis sacudidos rápidamente de vuestra mente, ni aún turbados, ni por espíritu ni por palabra ni por carta fue enviado de nosotros, como que ningún hombre te engañe de ninguna manera.‘[2 Tesalonicenses 2:2] Es algo del mismo tipo, yo percibo, lo que también nos está sucediendo a nosotros.” [11]

En las propias palabras de Orígenes, comunicó que no profesaba que Satanás sería salvo y condena la misma enseñanza. Si entiendes la ortodoxia de Orígenes y su enfoque resuelto del estudio y la enseñanza, entenderías que Orígenes nunca haría tal afirmación. En sus homilías de Josué, él hace una declaración tan importante, la misma palabra reverbera dentro de mi propia alma. Orígenes estaba tan celoso por la esposa de Cristo (la iglesia) que dice, “quita al maligno de en medio de ti.” Su corazón y pasión por el Reino, y su amor por las almas en el cuerpo de Cristo pesaba tan fuerte en su corazón que dice lo siguiente:

Porque así también el Señor dice: “Si tu mano derecha te hace tropezar, córtala y desechala de ti. Pero ¿acaso la mano de nuestro cuerpo nos causa alguna vez tropezar o el Evangelio dice concerniente a esta mano del cuerpo: “Córtala y desechala de ti”? Por el contrario, esto es lo que dice, que yo, quien aparenta ser una mano derecha para ti y soy nombrado presbítero y aparento predicar la palabra de Dios, si hiciera algo en contra de la enseñanza de la Iglesia y del gobierno del Evangelio, para que yo cree un obstáculo para ti la Iglesia, que toda la Iglesia de un acuerdo, actuando “porque es conveniente para ti”, que la Iglesia, entrare en el reino de los cielos sin mí, tu mano, que al hacer el mal, preparé un obstáculo, que conmigo “entrar en Gehena”. Hemos dicho estas cosas, por lo tanto, porque vemos registradas en las Sagradas Escrituras que a causa de un pecador “los hijos de Israel se convirtieron en anatema” para que fueran vencidos por los enemigos. [12]

¿Cómo podría uno con una expresión tan ferviente que reveló su afecto por la verdad entonces hacer una declaración tan poco sólida y descuidada que “Satanás pudiera ser salvo” cuando él mismo entendía las consecuencias de ser un obstáculo para la Iglesia?

¿Cómo podría uno con una expresión tan ferviente que reveló su afecto por la verdad entonces hacer una declaración tan poco sólida y descuidada que “Satanás pudiera ser salvo” cuando él mismo entendía las consecuencias de ser un obstáculo para la Iglesia? ¿Cómo puede alguien acreditar esa declaración? De hecho, en la misma carta, Orígenes en sus propias palabras renuncia a esa creencia y declara que cualquiera que haga tal confesión estaría loco. En la misma carta, se dirige a la persona que falsificó sus escritos y tiene más que decir con respecto a aquellos que creerían que sería de esa misma mentalidad. 

“Un cierto promotor de la herejía, después de una discusión que se había celebrado entre nosotros en presencia de muchas personas, y se habían tomado notas de ella, adquirió el documento de quienes habían escrito las notas, y añadió y sacó lo que él eligió, y cambió las cosas como a él le pareció que era correcto, y lo publicó en el extranjero como si hubiera sido obra mía, pero apuntando con triunfal desprecio a las expresiones que él mismo había insertado. Los hermanos en Palestina, indignados por esto, me enviaron a un hombre a Atenas para obtener de mí una copia auténtica de la obra. Hasta ese momento, nunca la había leído de nuevo ni la había revisado: había sido tan completamente descuidada y arrojada a un lado que difícilmente se podía encontrar. Sin embargo, la envié: y, —Dios es testigo de que estoy diciendo la verdad, —cuando me encontré con el hombre mismo que había adulterado la obra y la llevó a la tarea, por haberlo hecho respondió como si me estuviera dando satisfacción: “Lo hice porque quería mejorar ese tratado y eliminar sus faltas. ¿Qué tipo de purga fue esta que aplicó a mi disertación? Una purga como la que Marción o su sucesor Apeles, después de hicieron a los Evangelios y a los escritos del Apóstol. Subvirtieron el verdadero texto de las Escrituras, y este hombre de manera similar primero quitó las declaraciones verdaderas que yo había hecho, y luego insertó lo que era falso para proporcionar motivos para acusarme. Pero, aunque aquellos que se han atrevido a hacer esto son hombres impíos y heréticos, sin embargo, aquellos que dan crédito a tales acusaciones contra nosotros no escaparán al juicio de Dios. También hay otros, no pocos, que lo han hecho con el deseo de arrojar confusión a las iglesias.” [13]

Ahora el gran conflicto, apodado las “Controversias de Orígenes”, es donde esto toma un giro feo y donde la fama de Origen realmente fue manchada debido a estos eventos dañinos. Cuando se presenta toda la amplitud de estos eventos, encontramos que los adversarios de Orígenes realmente no eran tan creíbles y la actitud hacia Orígenes después de su fallecimiento fue completamente vial y barbárica. Hacia finales del siglo IV y principios del siglo V, el obispo de Salamina, San Epifanio, indujo a los “peligros” de Orígenes con un temor exagerado de que Orígenes aplicara demasiada exégesis alegórica. La ironía de Epifanio acusando a Orígenes de ser demasiado místico; Epifanio escribió algunos pasajes sobre la Eucaristía profesando que es la “disciplina del Secreto”. Un monasterio en Nitria, cerca del monasterio de San Epifanio, es con quien parece haber nacido esta controversia ya que los monjes de Nitria eran celosos “origenistas” (aquellos que estudiaron la exégesis de las Escrituras de Orígenes). Lo que hace esto más intrigante es que en Constantinopla, admitió que no estaba familiarizado con sus escritos o la forma en que la escuela operaba con los origenistas de Nitria a quienes había amonestado, y estaba hablando de oídas según Salminios. Historia de la Iglesia VIII.40.

Con esto en mente, en el año 394 A.D., San Epifanio fue a Jerusalén para advertir de la “crisis” del origenismo. Cuando habló en contra de los “errores” de Orígenes (como ya hemos explicado anteriormente, los escritos de Orígenes fueron corrompidos por los herejes para empañar su reputación), el obispo de Jerusalén, Juan, estuvo presente durante la predicación que San Epifanio había emitido, que era él mismo un origenista. El obispo Juan había refutado bruscamente e inclusive habló en contra de la creencia de la teología de San Epifanio, el Antropomorfismo (la atribución de características o comportamiento humano a un dios; la humanización de Dios). Después de este enfrentamiento entre los dos, San Epifanio colocó a Pauliniano en el sacerdocio en Jerusalén. Ciertamente tenía la intención de poner su propia influencia en la iglesia de Jerusalén y así plantar una semilla de discordia en Jerusalén. Lo que es tan intrigante es que de todas las personas que podía elegir, eligió a este individuo en particular. Pauliniano es el hermano de San Jerónimo, un origenista que estaba traduciendo los escritos de Orígenes del griego al latín. Que la medida podría llegar a ser una semilla que causó que San Jerónimo, quien una vez dijo en sus escritos, que el maestro más grande fuera de los 12 apóstoles, era Orígenes, para eventualmente volverse contra él. Dos años después de la ordenación de Pauliniano, se puso del lado de San Epifanio. El antiguo colega de San Jerónimo, Rufino, escribió una obra de disculpa defendiendo a Orígenes y desaprobó la partida de San Jerónimo. Muchas de las cosas por las que San Jerónimo reprochó a Rufino, fueron en realidad cosas que él mismo enseñó a Rufino. Parecía que San Jerónimo comenzaba a perder su juicio.

Parecía que San Jerónimo comenzaba a perder su juicio.

En el año 399 A.D., Teófilo de Alejandría, que era un antiguo monje de Nitria y un origenista profeso, y lo había defendido contra San Epifanio, repentinamente cambió su perspectiva por razones desconocidas con respecto a Orígenes. Se metió en una disputa con San Isidoro y con los “Hermanos Altos” (origenistas) sobre los problemas de Teófilo con la codicia y la mundanidad. Finalmente partieron y encontraron refugio en San Juan Crisóstomo (la boca dorada). En el año 400 A.D., Teófilo se esforzó por abolir el origenismo de la iglesia, como un engaño para tomar represalias también en San Crisóstomo. Tuvo éxito en el Concilio de Alejandría (400 A. D.) y con el apoyo del Obispo de Chipre y Palestina, tuvieron éxito en su cruzada durante los siguientes cuatro años para librarse de las enseñanzas de Orígenes. Ahí no terminó todo. San Epifanio, siendo influenciado por Teófilo, también comenzó a tratar a San Crisóstomo, con desprecio y casi herejía. Al final, San Crisóstomo fue redimido debido a que la verdad siempre sale a la luz. San Epifanio finalmente reconoció que estaba engañado y  retiró sus ataques contra San Crisóstomo. Teófilo fue finalmente convocado por el emperador para dar cuenta del conflicto con los “Hermanos Altos” y San Isidoro. Teófilo, sin embargo, muy astutamente volvió las mesas sobre San Crisóstomo y lo condenó. Casualmente, una vez que eso sucedió y se cumplió la represalia, la campaña contra el Origenismo fue demolida.

Analizando las controversias y las disputas, se hace muy evidente que estas tenían que ver con conflictos  personales y no con un tema de la ortodoxia de Orígenes. Parece que hubo otras disputas en torno a la “Controversia de Orígenes” haciendo que la disputa pareciera frívola y más, como un vehículo para cumplir una venganza personal.

Con respecto a que este artículo está escrito defendiendo las obras de Orígenes, creo que sería apropiado para él tener la última palabra.

Porque cuando dejamos de buscar la verdad (a pesar de las profesiones de muchos entre griegos y bárbaros para darla a conocer) entre todos los que la reclamaban por opiniones erróneas, después de que habíamos llegado a creer que Cristo era el Hijo de Dios, y fuimos persuadidos de que debíamos aprenderlo de Él mismo; por lo tanto, viendo que hay muchos que piensan que tienen las opiniones de Cristo, y aún algunos de ellos piensan diferente a sus predecesores, y así, como la enseñanza de la Iglesia, transmitida en ordenada sucesión de los apóstoles, y permaneciendo en las Iglesias hasta nuestros días, todavía se conserva, el  que debe ser aceptada como verdad única que no difiere en ningún respecto con la tradición eclesiástica y apostólica. [14]

Referencia:
1. Eusebio, Historia de la Iglesia Primitiva – Vol. 6, Capítulo 8
2. Ireneo, Contra Herejías – Vol. 1, Libro 3, Capítulo XI
3. Hipólito, Refutación – Vol. 5, Libro 7, Capítulo XXIV
4. Cipriano, Las Epístolas de Cipriano – Vol. 5, Epístola LIV (énfasis añadido en letra negra)
5. Dionisio, Fragmentos Existentes – Vol. 6, Página 2.1, Epístola VIII (énfasis añadido en letra negra)
6. Traducción de Jerónimo del Comentario de Orígenes sobre las Canciones de Salomón, Prefacio
7. Justino Mártir, Diálogo con Trifo – Vol. 1, Capítulo LXV (énfasis añadido en letra negra)
8. Clemente, Stromata – Vol. 2, Libro 1, Capítulo XII (énfasis añadido en letra negra)
9. Epílogo de Rufino a Pámfilo acerca de La Disculpa de los Mártires para Orígenes
10. Eusebio, Historia de la Iglesia Primitiva – Vol. 3, Capítulo 3, 24, 25
11. Sobre la adulteración y la corrupción de sus libros; del cuarto libro de las cartas de Orígenes: una carta escrita a ciertos amigos familiares en Alejandría.
12. Orígenes, Homilías sobre Josué (énfasis añadido en letra negra)
14. Orígenes, Tratado De Principios – Libro. 1, Vol. 4 (énfasis añadido en letra negra)


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