Categories
Articles (Spanish)

Manos Limpias, Corazón Puro

En el mundo en el que ahora vivimos, nos damos cuenta de lo importante que es tener las manos limpias. Es de vida o muerte en algunos casos.

En el mundo en el que ahora vivimos, nos damos cuenta de lo importante que es tener las manos limpias. Es de vida o muerte en algunos casos. En el plano físico, nos lavamos las manos con jabón para matar los gérmenes, y así detener la infección o la contaminación.  “Sin embargo, lo espiritual (la vida inmortal) no es lo primero, sino lo físico (la vida mortal) y luego lo espiritual” (1ª de Corintios 15:46).  En cuanto al plano espiritual, el Señor quiere que también tengamos las manos limpias. “El limpio de manos y puro de corazón; el que no ha elevado su alma a cosas vanas, ni jurado con engaño.  Él recibirá bendición de Jehová, y justicia del Dios de salvación,” (Salmos 24:4-5).

El diccionario Merriam-Webster establece que “limpio” significa estar libre de suciedad o polución, contaminación, o enfermedad. De una piedra preciosa; sin defectos interiores visibles. Libre de corrupción moral o conexiones siniestras de cualquier tipo; de violaciones; ser ceremonial o espiritualmente puro. La palabra “limpio” en hebreo significa ser inocente, sin culpa, libre o absuelto.

Usamos nuestras manos en una variedad de maneras; ya sea trabajando o jugando, empujando o tirando, o para escribir y sostener. Pero, ¿cómo limpiamos nuestras manos ante el  Señor?  ”y ¿quién podrá soportar el tiempo de Su venida? o ¿quién podrá estar en pie cuando Él se manifieste? Porque Él es como fuego purificador y como jabón de lavadores,” (Malaquías 3:2).  Al limpiar con jabón, el objeto se vuelve blanco o brillante. También produce pureza y limpieza moral. ¿Cómo nos va a limpiar? ¿Qué es el fuego de este refinador? Veamos este proceso profundamente.

Cuando por primera vez llegamos a Jesús, arribamos con las manos sucias. Sin saber el proceso para limpiarnos o purificarnos, nos volvimos callosos, agrietados y duros.  “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en la tumba, a donde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría,” (Eclesiastés 9:10).

Ponemos nuestras manos a trabajar y  a causa de ello se endurecieron. Al frotar repetidamente nuestras manos, desarrollamos una capa dura en la piel para que no sintamos el dolor, desarrollando callos. Los callos se convirtieron en un mecanismo de protección en nuestra piel, no solo en nuestras manos, sino también en nuestros corazones.  “PORQUE EL CORAZÓN DE ESTA NACIÓN HA ENDURECIDO, Y CON SUS OÍDOS APENAS OYEN,  Y HAN [firmemente] CERRADO SUS OJOS, DE LO CONTRARIO VERÍAN CON SUS OJOS, Y OIRÍAN CON SUS OÍDOS, Y ENTENDERÍAN CON SUS CORAZONES, Y SE VOLVERíAN  [Hacia Mí] Y LOS SANARÍA [espiritualmente],” [1].

Ver esto en el reino físico es fácil, pero ¿cómo se ve esto en el reino espiritual? ¿Por qué el Señor quiere que tengamos manos limpias y un corazón puro? El diccionario Merriam-Webster afirma que estar “puro” significa estar libre de polvo, suciedad o mancha; libre de defecto moral o culpa, ritualmente limpio.

El Señor nunca quiso que tuviéramos manos inmundas ni un corazón endurecido. Nunca quiso que lleváramos cargas pesadas.

“Llevad Mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que Soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso (renovación, bendita tranquilidad) para vuestras almas,” (Mateo 11:29). Entonces, ¿cómo podemos ser limpios? Podemos ver que hay un significado más profundo en las Escrituras, que en tan solo la interpretación literal. Cuando somos lavados en la Palabra, es decir, cuando recibimos revelación y comprensión de lo que se dice a través de los simbolismos, estamos siendo limpiados. La inmundicia y la suciedad dentro de nuestras almas están siendo lavadas y nos estamos volviendo limpios, brillantes y puros. Efesios 5:26 dice: “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra.”

La Palabra es activa y viva.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz [por lo que es operativa, energizante y eficaz], y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu [la integridad de una persona], las coyunturas y los tuétanos [las partes más profundas de nuestra naturaleza] y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón,” (Hebreos 4:12).  

Cuando la Palabra que es Jesús, entra en nuestra alma, comienza a quitar los callos, la dureza está siendo eliminada y nos estamos volviendo limpios y puros. Es un proceso. Cuanta más revelación recibamos y más entendamos, más limpios nos estamos volviendo.

“Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.  Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias,” (Mateo 15:18-19). Nuestro corazón y mente están conectados, son como si fuesen uno mismo.

Tenemos que cambiar nuestra mentalidad, la forma en que pensamos y percibimos. Una vez que eso sucede, comenzamos a asumir Su carácter piadoso; el proceso ha comenzado. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor,” (2a de Corintios 3:18). 

“Bienaventurados [anticipando la presencia de Dios, madurando espiritualmente] los de limpio corazón, [aquellos con integridad, valor moral y carácter piadoso], porque ellos verán a Dios,”  (Mateo 5:8). 

Clemente, un padre de la iglesia primitiva, afirma:

“Aquellos, pues, que imitan a Cristo, lo imitan fervientemente. Para aquellos que ‘se han puesto a Cristo’ (Romanos 13:14) en verdad, expresen su semejanza en sus pensamientos, y en toda su vida, y en todo su comportamiento: en la palabra, y en los hechos, y en el sufrimiento, y en la fortaleza, y en el conocimiento, y en la castidad, y en la paciencia, y en un corazón puro, y Dios es visto por la mente, no el cuerpo; por el espíritu, no por la carne,” [1].

No podemos hacer esto por nuestra propia fuerza. Es sólo a través del Espíritu Santo que esto es posible. Orígenes, un padre de la iglesia primitiva dice: “Pero como la fuerza de nuestra voluntad no es suficiente para procurar el corazón perfectamente puro, y como necesitamos que Dios lo cree, él, por lo tanto, quien ora como debería, ofrece esta petición a Dios,  ‘Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.’ (Salmos 51:10)” [2]. 

Orígenes también dice:

“Porque sabía que había dentro de nosotros dos tipos de sentidos: el mortal, corruptible, humano; el otro inmortal e intelectual, que ahora llamaba divino. Por lo tanto, por este sentido divino, no de los ojos, sino de un corazón puro, que es la mente, Dios puede ser visto por aquellos que son dignos. Porque ciertamente encontrarás en todas las Escrituras, tanto antiguas como nuevas, el término “corazón” utilizado repetidamente en lugar de “mente”, es decir, el poder intelectual. De esta manera, por lo tanto, aunque muy por debajo de la dignidad del tema, hemos hablado de la naturaleza de Dios, como aquellos que la entienden bajo la limitación del entendimiento humano” [3].

Seamos encontrados dignos para que podamos ver a Dios. Seamos dóciles para aprender los secretos y los misterios para que podamos ser limpiados por la Palabra, Jesús mismo. Que nuestros corazones lo busquen con amor y pasión por la verdad. Descubramos quiénes somos en Él con las manos limpias y un corazón puro.

Referencias:
1. Padre de la Iglesia Primitiva, Clemente- Reconocimientos, Libro 3 1-49.
2. Padre de la Iglesia Primitiva, Orígenes- Contra Celso, Libro 7 – Capítulo 29-53
3. Padre de la Iglesia Primitiva, Orígenes- Tratado de Principios, Libro 1 – Capítulo 1
3. Diccionario Merriam- Webster 
4. Todas las referencias de las Escrituras de Reina Valera 1960 o (AMP) version de la Biblia Amplificada

Keywords:
Manos limpias
Significado de manos limpias
Corazón puro
Significado de corazón puro
Significado espiritual


Be the first to receive articles like this.


Comparte Ahora