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¿Quiere Usted Ser Restablecido?

Usted puede estar leyendo esto en este momento experimentando síntomas de enfermedad o dolor dentro de su cuerpo. Quizás el dolor no sea físico o visible, sino mucho más profundo. Tal vez es la angustia mental o espiritual que lleva sobre sus hombros. Independientemente de la naturaleza de la enfermedad, solo hay un verdadero médico capaz de sanar y restaurar cada parte de su espíritu, alma y cuerpo.

El médico es el mismo Señor.
La cura se encuentra en la Palabra.

El médico es el mismo Señor, y la cura infalible se encuentra en cada línea, jota y tilde de la Palabra de Dios. Las mismas medicinas de la Palabra que abrieron los ojos ciegos, curaron a los leprosos y resucitaron a los muertos han estado ocultas a simple vista hasta ahora. ¡La voz profética de la sanidad ha vuelto a agitar las aguas curativas una vez más!

Antes de continuar, es crucial desacreditar una mentira destructiva a la que muchos han sido víctimas por su ignorancia de la Palabra. Esa mentira es la creencia de que Dios ya no cura o usa a Sus siervos para sanar.

Jesús hizo una clara distinción entre el deseo del enemigo de matar y Su deseo de restaurar la vida. Juan 10:10 dice, “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Cuando Jesús sanó a un hombre poseído por demonios, ciego y mudo, los líderes religiosos de Su tiempo lo acusaron de usar poderes demoníacos para liberar al hombre. Jesús respondió por decir: “Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? (Mateo12:25-26).

Jesús distinguió claramente las obras del reino de Satanás, es decir, la posesión, las alineaciones corporales, como contrarias a Su reino.

El reino de Jesús contra el reino de Satanás.

Uno de los 72 nombres de Dios es Jehová Rafa, que se traduce como “Jehová que sana”. Este carácter y función de Dios fue revelado a los hebreos después de estar en el desierto durante 3 días. No habían encontrado agua potable aparte de las aguas amargas de Mara y se quejaron a Moisés. Moisés gritó al Señor y Él mostró un árbol que debía arrojar a las aguas para que las aguas se conviertan dulces. Después de este milagro, el Señor dijo: “Si escuchas atentamente la voz de Jehová, tu Dios, y haces lo recto delante de Sus ojos, das oído a Sus mandamientos y guardas todos Sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque Yo soy Jehová, Tu sanador.” Éxodo 15:26). 

¿Por qué el Señor advirtió a los hebreos que guardaran los mandamientos y estatutos como requisito previo para la sanación? Porque la sanación llega a través de la Palabra de Dios que transforma nuestras almas.

La sanación llega a través de la Palabra de Dios que transforma nuestras almas.

Salmo 107: 20, “Envió Su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.” ¿Cuál es esta palabra que nos sana y cuáles son aquellas destrucciones?

Oseas 4:6, “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, Yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también Yo me olvidaré de tus hijos.”

Es posible que haya escuchado la frase “el conocimiento es poder”, pero para Dios, la falta de conocimiento es grave y lleva a Su pueblo a la destrucción. Después de todo, Dios es la Palabra (Juan 1:1) y Jesús es la Palabra\el Verbo hecho carne (Juan 1:14). Jesús vino a esta tierra para mostrarnos cómo vivir bien y convertirnos en la Palabra de Dios, porque los líderes religiosos de la época habían torcido las Escrituras para su propia destrucción. Lucas 11:52 “¡Ay de vosotros, intérpretes de la Ley! Porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis”.

Solo aquellos que tenían ojos para ver, oídos para escuchar y corazones para percibir recibieron la gracia de la revelación para comprenderlo en las Escrituras (Lucas 24:44-45, Mateo 13:15).

La voz de sanación es la voz profética de muchas aguas de las que se habla en Apocalipsis 14:2. Esa se envía para sanar a la novia de Cristo (Su iglesia). Para finalizar la gran comisión dada por Jesús para sanar, rescatar y liberar a los demás, debemos limpiar a Su pueblo de toda falsa comprensión a través del lavado del agua por medio de la palabra.

Efesios 5:25 dice lo siguiente: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha

Esta limpieza final es lo que separará a aquellos que se han preparado para el matrimonio del Cordero en Apocalipsis 19:7: “Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y Su esposa se ha preparado. “

Solo queda una pregunta por hacer. Es la única pregunta que Jesús tuvo para el hombre cojo, él que esperaba años a que alguien lo llevara a las aguas de Sanación de Betesda: “¿Quieres ser sano?” (Juan 5:6).



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